miércoles, 29 de julio de 2009

Relato sobre Bandipur

Decidimos, sobre la marcha, hacer un alto antes de llegar Pokhara; nos han hablado muy bien de un pequeño pueblo que hay a mitad de camino y en el que habitan los newar, una de las distintas etnias del país. Cinco horas después, sólo 100 kilómetros de carretera, y tras contemplar montañas y un río que nos acompaña durante todo el trayecto (el paisaje es increíble), paramos una pequeña localidad, Dumre, a ocho kilómetros de nuestro destino (hay que avisar al subir al conductor).
Allí comienza otra vez la subasta del turista. Hay que entenderlo, es su forma de vida y, además, son gente encantadora, por lo que no tengan reparo en decir claro lo que no les gusta o que les están agobiando. “Salen taxis que llevan hasta Bandipur”, nos dicen. Tras negociar acordamos que el precio serán 450 rupias. No se preocupen, el taxista no saldrá hasta que llene el coche, así que esperamos ansiosos que llegue otro autobús y que algún turista haya decidido hacer la misma ruta. Una hora después, tras subir una montaña espectacular, llegamos a un lugar idílico. Bandipur es un pequeño pueblo, en medio de las montañas, sin coches, pocas casas, un templo budista en medio de la calle principal (de noche iluminado con velas es un espectáculo) y niños jugando en las calles. La gente es acogedora, se escucha tronar el silencio, los colores se amontonan en los ojos. El viajero se aloja en el Old Inn (50 dólares la habitación doble, incluida la cena y el desayuno de dos personas). Un pequeño hotel, de madera, en el que el baño es compartido. Así dicho parece un hostal normal. Es sin duda uno de los hoteles con más encanto que el viajero ha tenido la suerte de tropezar en todo el planeta. Parece una vieja casa en la que no falta un detalle. Cena típica nepalí con velas en medio de la nada, tertulia en unos sofás que miran al templo budista, noche mirando en el terrazo como las estrellas fugaces tratan de esconderse (hay que solicitarlo a los dueños). Se escucha el ruido de los animales, del viento, de la oscuridad. Un acierto inmenso haber parado allí.
A la mañana siguiente proseguimos ruta hasta Pokhara.

1 comentario:

  1. Solo con leerlo ya se respira el ambiente nepalí... noto como mi prana se va transformando lentamente en mi interior y aflorará en menos de 6 días al entrar en contacto con Nepal... Diosss! No me lo creo! Y vamos a ser los elegidos para recorrer todos esos lugares increíbles!!!!! Namaste!

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